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AUMENTO DE GLÚTEOS CON GRASA

El aumento y elevación glútea se refiere a una cirugía en que se asocia una liposucción en varias áreas corporales, tanto para obtener los injertos de grasa como para definir el glúteo tratando áreas adyacentes , para a continuación realizar un lipofilling en las áreas centrales y altas del glúteo, a veces también en regiones laterales si buscamos redondearlo. Es pues mucho más que un aumento de glúteos, al modificar la silueta y definiendo contornos más curvos y atractivos, creando la ilusión de un glúteo más alto y redondeado y una cintura más estrecha.

¿CÓMO SE REALIZA?

Se realiza una liposucción en abdomen, costados, espalda, a veces miembros inferiores (cara interna de muslos y rodillas) o incluso los brazos.La liposucción de estas áreas es para tomar los injertos de grasa. Con el fin de remodelar y definir aún más se hace siempre una liposucción alrededor del glúteo, en región lumbar, crestas ilíacas, sacro y a veces trocánteres, y especialmente los depósitos en la parte más baja de la nalga si está caída o bajo el pliegue subglúteo, para así realzar los glúteos, que ya sólo con este paso mejorarán y se definirán muchísimo. Y, por último, se purifica (lavado y decantado o centrifugado) toda esta grasa obtenido para infiltrarla en las áreas planificadas, así la parte central para voluminizar y rellenar, la parte alta de la nalga para dar una ilusión de elevación y las partes laterales para redondear y ensanchar una nalga estrecha. Se trata de varias cirugías en una, con un resultado global para todo el cuerpo.

DURACIÓN DE LA CIRUGÍA

Es una cirugía larga, sobre todo si tratamos muchas zonas corporales. Puede prolongarse unas 3-4 horas. Se hace bajo anestesia general, siempre en hospital, con un ingreso de 12 horas.

RECUPERACIÓN

Es normal sentirse muy dolorida los primeros días, especialmente en la espalda, aunque todas las zonas de liposucción estarán muy inflamadas y con hematomas. Es muy habitual que el primer día salga algo de líquido por las incisiones de la liposucción, este líquido puede estar teñido de rojo si asocia algo de hematoma, como tras cualquier liposucción. Es muy importante aplicar gasas o compresas en las incisiones y mantener la faja apretada. Aunque se sienta dolor podrá andar y moverse en casa, que además es muy conveniente para evitar el riesgo de trombosis en las piernas así como el habitual estreñimiento tras cualquier cirugía. Los primeros días se le prescribirán analgésicos, antibióticos, heparina para evitar el riesgo de la formación de trombos así como hierro y vitaminas. La zona que menos se inflama y que menos duele es, precisamente, el glúteo, dado que la infiltración de los injertos con cánulas muy finas suele provocar muy pocos hematomas y resulta muy poco traumática para los tejidos.

Ya en quirófano se le pondrá una faja especial, muy compresiva en las zonas de liposucción, y casi nada compresiva en las nalgas. Deberá llevar esta faja 6-8 semanas. La faja ayuda a minimizar la inflamación y la formación de hematomas, alivia el dolor y guía y ayuda a la correcta retracción cutánea. La faja no comprime en la zona de los injertos, pues la compresión puede dañarlos.

DISCIPLINA POSTOPERATORIA

No se pueden comprimir los injertos de grasa, pues esto conduciría a su necrosis y así su reabsorción, por más que, en condiciones normales, se calcula que se puede reabsorber un 40% de la grasa injertada. La compresión afecta la circulación sanguínea y esto determinaría la destrucción de la grasa infiltrada. Si no se hace un buen postoperatorio la tasa de reabsorción será, pues, aún mayor…

Prohibido, entonces, dormir boca arriba, sentarse apoyándose sobre los glúteos, recostarse hacia atrás en un sillón, la ropa apretada, los deportes que supongan acción de los miembros inferiores… Estas medidas son imprescindibles al menos las primeras 4 semanas, aunque lo ideal es seguirlas aún otras 4 semanas más, es decir, dos meses, periodo en el que se calcula que ya se habrán integrado y revascularizado estos injertos. Se puede dormir de lado sin problema, y para sentarse se recomienda usar un cojín bajo las piernas a fin de evitar el apoyo en glúteos. Las 2-3 primeras semanas hay que ser muy estrictos y sentarse sólo lo imprescindible. Las siguientes semanas se podrás sentar pero siempre sobre el cojín y evitando que sea mucho tiempo. Se le permite caminar y estar de pie, pero es imprescindible evitar actividades deportivas de impacto, durante 2 meses. Tras unas 4 semanas sí podría hacer largas caminatas, pero aún no deportes más intensos, para los que debe esperar los 2 meses tras la cirugía. No obstante, por más que a los 2 meses puedan haberse estabilizado los injertos, es prudente evitar aún un poco más tiempo actividades o entrenamientos que quemen muchas calorías, como el crossfit o el running.

La Clínica del Dr. Lozano Orella de Cirugía Plástica y Estética ha obtenido el reconocimiento de Excelencia Médica para el año 2017-2018 otorgado por el prestigioso Cuadro de Médicos Internacional TOP DOCTORS. Dicha acreditación ha sido entregada por el Director Internacional John Connoly.

El Dr. Lozano particìpó en la VI carrera solidaria contra el cáncer de mama. En la foto con la presidenta y vocal de SARAY, entidad organizadora.

     Las mamas tuberosas o mamas tubulares o mamas constreñidas son una alteración que adquiere la mama al producirse su desarrollo en la adolescencia. Consiste en un crecimiento insuficiente de la parte inferior de la mama, en muchos casos con cierto grado de caída y herniación de la areola, que suele tener un diámetro excesivo. Se muestra en diferentes grados, algunos muy leves, otros muy llamativos. El cuadro clínico consiste en un síndrome constrictivo de la base de la mama que cursa con un mayor o menor grado de dificultad anatómica para completar el desarrollo mamario, sobre todo en el polo inferior pero también en los polos laterales. Siempre hay un surco submamario elevado, una mayor o menor herniación glandular a través del complejo areola- pezón que se distiende y un pobre desarrollo de los polos infero- laterales de la mama, de ahí la forma ” tubular”. En casi 2/3 hay asimetría entre ambas mamas y es habitual la hipoplasia o volumen inferior de las mamas

TRATAMIENTO

      El tratamiento es sólo quirúrgico y exige la remodelación glandular completa, reducir el diámetro areolar y la fragmentación de la banda de constricción o brida en el polo inferior, para permitir la distensión cutánea y el desarrollo de la parte inferior de la mama. Y, puesto que suelen ser mamas que han crecido poco a causa de la deformidad, se precisa también el aumento de volumen con un implante anatómico de anchura y proyección suficiente, que además de dar volumen ayuda a remodelar la mama.

      Es importante realizar el diagnóstico de la mama constreñida antes de realizar la cirugía. Es frecuente que la paciente acuda a la consulta solicitando sólo un aumento mamario, sin conocer que presentan esta malformación. De hecho, en casos mínimos no es difícil que pase desapercibido. En casos más graves, la paciente tan sólo siente que tiene una mama muy rara, que a veces le acompleja tanto que nunca ha dejado que nadie se las vea, pensando que el suyo es un caso excepcional. Nada más lejos, pues casi un 20% de las pacientes que acuden a nuestra consulta para un aumento mamario muestran esta patología.

Durante el embarazo y el parto son muchos los cambios que suele experimentar el cuerpo de las mujeres. Desde hace décadas, muchas de ellas han optado por recurrir a la Cirugía Plástica Estética para recuperar la silueta que tenían antes de quedarse embarazadas. Sin embargo, en los últimos tiempos se habla del mommy makeover como de la intervención a la que recurren para conseguirlo, algo que puede inducir a error, ya que no se trata de una técnica concreta.

Podemos definir el mommy makeover como la tendencia a someterse a varias técnicas quirúrgicas estéticas, en una sola intervención o en varias más o menos sucesivas, con el objetivo de restablecer la forma, posición y firmeza de ciertas zonas del cuerpo de la mujer especialmente proclives a su transformación durante el proceso compuesto por embarazo más parto.

Los cambios físicos más evidentes

El pecho, el abdomen y las piernas se encuentran entre esas zonas en las que las futuras madres experimentan los cambios más evidentes durante gestación y lactancia:

  • Pecho: Hay modificaciones en el volumen de la grasa y el tejido glandular, lo que, junto a la flacidez, se traduce a menudo en la caída del pecho. También suele cambiar la forma de la areola y el pezón.
  • Abdomen: Los músculos abdominales sufren una gran distensión durante el embarazo, tanta que, a veces, pueden producirse pequeñas hernias. Esta separación de dichos músculos hace que se quede un abdomen abombado, que no se recupera con ejercicios abdominales. También puede haber, tras dar a luz, un exceso de piel y grasa en la parte inferior del abdomen.
  • Piernas: El aumento de peso durante todo el proceso suele provocar celulitis y acúmulos de grasa en zonas localizadas de las piernas y adyacentes, como las caderas, los muslos y los glúteos.

Intervenciones más frecuentes

  • Mamoplastia: Se puede levantar el pecho caído tras el embarazo y la lactancia para que recupere su forma original. En el caso de que también se quiera un aumento de tamaño, asociar el levantamiento (mastopexia) a un aumento con implantes de mama (mamoplastia de aumento).
  • Abdominoplastia: Tiene como objetivo la devolución de la firmeza al abdomen, eliminando exceso y pliegues de piel y acúmulos de grasa, y, sobre todo, el retensado de los músculos, recuperando una pared abdominal plana sin abombamiento. Incluso puede aprovecharse para corregir la cicatriz originada por una cesárea, cambiándola por otra más estética.
  • Liposucción: Consiste en extraer la grasa sobrante y acumulada en cualquier parte del cuerpo (abdomen, cartucheras, brazos, espalda, rodillas, flancos, cintura, etc.) mediante una cánula por un efecto de succión.

Después de embarazo y parto, es recomendable esperar a recuperarse bien, llevando un estilo de vida saludable, con una alimentación adecuada combinada con la práctica de ejercicio, y plantearse el mommy makeover, evidentemente, cuando la mujer haya decidido no tener más hijos, a fin de que las zonas intervenidas no sufran de nuevo cambios.